Darte permiso para creer en ti

Te molesta el sonido que tu respiración provoca y, no alcanzas a saber el motivo de esa molestia.

¡Estoy bien! Te repites. Pero la tristeza emana de tus ojos, y se ha quedado el brillo que emitías.

Incluso tu obligada y forzada sonrisa, ni se acompaña de una mínima sonoridad o carcajada, ni del más mínimo de los posibles reflejos de un poquito de felicidad.

Autorretrato mirando al cielo con gafas y capucha negra, detrás unos eucaliptos altos con caja de texto: confía en la Vida, dale la oportunidad a que te muestre TODO, por AsunAdá y la web www.asunada.es

Reflexionas sobre tu existencia sin concluir en nada porque el miedo, se ha convertido en pánico. Y te dejas llevar, otra vez más, por quién tú no eres.

Ni que decir tiene el presente en que creyéndote todo lo que ves, no crees en ti.
Desconfías de tu sombra, la que te acompaña y arropa para recordarte que siempre está contigo. Nunca estás, solo aunque no seas capaz de verla está, es contigo.

Sucede igual con la Divinidad, habita en ti y forma parte de tu naturaleza.

Quizá llegas a verla en otros, pero dudas de que pueda ser parte de ti, consideras que nunca podría ser en ti, y sí también es tuya.

Y nuevamente te preguntas el por qué no eres feliz, sin recordar que das prioridad a lo ajeno, olvidándote verdaderamente de ti.

¿Cómo crees que se manifiesta la Magia y la propia Vida?


Pues he de contarte que el primer lugar donde se manifiesta la Luz, la Magia, la felicidad, TODA la realidad, es creyendo en su propia Existencia.


Si confías en la Vida y le das la oportunidad, ella te mostrará todo cuanto tenga disponible para ti. Has de permitir Sea en ti.

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Liderando batallas personales

Dejar atrás los miedos no es la manera de librarse de ellos.
Ponerle cara, verlos por su nombre y forma, es el cómo puedes hacerte valer ante ellos.

Y es que son tantas las veces en que creemos estar liberados de alguno de los temores que desde tiempos pasados nos acompañan, que incluso creemos que son algo para siempre.
Llegamos a pensar que no se van a ir.

En realidad es que le damos fuerza, demasiada, al pasado. Sea esto de manera consciente o no, nos enganchamos en algún recuerdo y eso hace, que nos enfoquemos en él, quizá para anclarlo y no poder hacer frente a lo nuevo que nos sucede, de modo que creemos que no vamos a lograr ir pon algún lugar, porque asociamos un hecho pasado a un momento concreto en que no pudimos o nos costó demasiado hacerlo. Y ahí nos bloqueamos. Puede ser algo tan inconsciente como habitual y no darte cuenta de cuantas veces sí has logrado hacer y enfrentarte a otras situaciones similares, o incluso más complejas.

Te voy a contar un miedo que rondaba mi cabeza y cómo lo hilé, tanto para darme más miedo, como para salir de él y sanarlo.

<< Sucedió hace años, en un garaje dónde guardaba el coche, era en cuesta pronunciada y con curva, a su vez esta delimitaba con el abismo al suelo. La parte que primeramente se subía, no tenía pared por el lateral izquierdo, hasta llegar a la curva hacia derecha, que por cierto, tenía marcas de todos los colores existentes… el propio firme en la zona estaba como gastado de más, en el recorrido del surco de las ruedas.
Era un 12 de octubre y salía como otras veces, para ir a trabajar. Esta vez me quedé parada en medio con el coche mal situado y resbalaba en esa zona. Mal dejarme ir hacia atrás, y mal cómo seguir para salir… me podía el tiempo para llegar al trabajo y, me horrorizaba la situación porque en un día festivo tampoco había usuarios por allí. Conseguí salir si, pero de la situación tan nerviosa que experimenté hizo que me quedase sin voz por unos días. ¡Y eso que ni había abierto la boca durante el proceso!

Hay situaciones que son y se quedan dentro de nuestros recuerdos, en nuestra memoria inconsciente o consciente, depende claro está y no siempre somos capaces de llegar a descubrí qué sucede. Esto me sucedió hace unos 18 años.

Sigue el proceso y, ayer fui a ver un garaje. Para mi sorpresa, tenía para entrar bajada y curva.
¡Olé que suerte! Me dije. Eso sí, la plaza era amplia, jajaja eso me salvaba por momentos el pensamiento.

Con todo, la alquilé. Tras salir de allí y pensar sobre ello, hice conscientes unos cuantos recuerdos, que no había considerado.

Cómo te decía, me aterrorizaba la idea de cuesta y curva, era un todo, que no podía con ello. Ppensé en los motivos de ello, no creía que fuese por eso solamente y buscaba respuestas.
Me llegaron.
Pude recordar que se me da bien ir por los parking de distintos centros comerciales que son en cuesta y constantemente curvas, vamos tal una escalera de caracol pero de suelo liso para vehículos así que, logré con eso aliviar la mente.
Puntualicé que en esos sitios me ayuda la sensación de que son medio exteriores en sí, no cerrados del todo, quizá tienen muros altos pero con algunos tramos abiertos al exterior, así que no podría ser que me diese miedo lo que creía, eso de cuestas y curvas. Sólo se trataba del recuerdo de aquel día, sin más poder que ese.
Yo conducía bien en otros terrenos más complejos y ese, no podría ser un detalle que me agobiase la existencia. No lo quería permitir, ya no.

Hoy he entrado perfectamente y feliz porque sabía que sí, Yo Puedo.>>

He de puntualizar, por si te has dejado alguna de las lecturas o del videoblog donde lo explico que:
Cuando hablo de presente hablo desde mi experiencia. A lo largo de mis casi 45 años en esta vida, ha sido un tanto compleja con extremos y calma.
Soy muy afortunada si, siempre lo he sido. Pero esta Dicha es tal cual la tuya.

En el experimentar, la práctica en la Vida, es decisión Tuya.

Somos Seres, Almas Divinas en un tiempo de aprendizaje, y por ello somos iguales. Cada quién con sus lecciones y demás pero, todos salimos del mismo lugar aún siendo Luz u Oscuridad.

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